18.8.09

PERSONITAS

Victoria tiene una colección de muñequitos Little People que desde pequeña le hemos ido regalando y cada vez se muestra más predispuesta a jugar y a entretenrse con ellos. Su madre, debo reconocer, también se hizo fan de los regordetes y además es la encargada de ordenarlos diariamente y tomar lista para que ninguno se pierda (porque además de ser muy bonitos son bastante onerosos y por lo tanto difíciles de reponer).

Lo cierto es que la niña se pasa largos ratos jugando con ellos, inventando historias y poniéndole voz a los personajes. Por estos días la descubrí jugando a "la familia" y no pude resistir la tentación de mostrarles aquí a los integrantes de La familia Terri, segun Victoria:

Los abuelos, Adriana y Marcelo:













Mamá Martita:













Joaquín, el bebé:














Victoria:












Y... (Aquí viene lo mejor), vean ustedes a Papá Hernito:













Por alguna razón edípica o simplemente por encontrarlo divertido, Victoria eligió que su papá sea parecido a ella, simpaticón e infantil. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

La anécdota hasta acá parece solo simpática. Eso sí les aseguro que escuchar a Victoria explicarle a su maestra (que vino a jugar con ella un día a casa) que ese ERA SU PAPA, a pesar de que la seño Marie insitía:
- NO VICKY, ¿COMO VA A SER TU PAPÁ? ¿SI ES UN CONEJO?
- Sí, este es mi papá.

IMPERDIBLE. Desde mi cama (porque aproveché el momento recreativo con la seño para dormir una siestita) no podía parar de reírme.

Si ella lo dice...

13.8.09

Princesita








En nuestra casa vive una princesa que además de jugar, patalear de celos y divertirse como loca, sabe expresarse. Y habla mucho. Ahi va uno de esos tantos dialoguitos que me llenan de ternura para siempre:







Mientras bajábamos la escalera de la mano... (tiene sus tiempos, a veces se detiene en cada escalón y hace alguna de sus reflexiones). Ayer casi al llegar a la planta baja, se detiene cuatro escalones antes, estira sus bracitos y simula que se tira desde ahí...





- Mami, ¿jugamos a Campanita?, que quería volar, ¿mañana, jugamos?





- Dale, juguemos.





- ¿me enseñás a volar? ¿Y volamos juntitas?






Claro, preciosa esa es la idea.


Es lo único que quiero en el mundo.



Estamos en eso.

12.8.09

Crónica de otra césarea anunciada








Está bien. Debo reconocerlo. Durante éste, mi segundo embarazo, no hice demasiadas cosas para relajarme: nunca retomé mis clases de yoga, abandoné las de relajación después de la primera visita, no me hice ni una sola sesión de masajes. No hice terapia. No hice curso de preparto.


Y así llegamos a la fecha de parto. Digo, llegamos es una forma de decir, llegué solita, ansiosa, como pude, porque si es por el bebé parecía querer quedarse adentro quien sabe hasta cuando. Cero contracciones. Cero dilatación. Nada de nada. Otra vez me quedé con las ganas de poner en práctica la teoría. Me quedé con las ganas de pujar. Otra vez césarea programada. Qué lo parió.


Hasta la noche anterior tuve esperanzas, pero ya a las seis de la mañana del día previsto tuve que resignarme: me duché, preparé la ropa y hubo por supuesto tiempo para la planchita. Llegamos al sanatorio de la Trinidad diez minutos antes y al entrar al hall, todo impecable y tranquilo, tuve la sensación de estar llegando de vacaciones a un hotel cinco estrellas: "Esto es Hollywood"- le dije a Hernán. Internarse así, sin apuros ni dolores no tiene ninguna gracia.


Hechos los tramites, llegó la partera, esta vez sí era una cara conocida y por cierto, amable.


¿Número de habitación? 172. "Subí, cambiate y esperame que te voy a poner el suero". Así nomás. Parecía un trámite. Hubo tiempo para una foto más en la entrada a la materniad (y sí, definitivamente parecían vacaciones). Con el suero llegó la acción. A los cinco minutos del pinchazo en las venas (porque fueron dos y dolieron) empecé a sentir un calor en el cuello y vino la "Señora tos" (como dice mi hija Victoria). No sabía que me pasaba exactamente pero no podía dejar de toser. Hernán, simplemente, no creía lo que veía: "¿Te resfríaste, mi amor?, justo ahora" o "¿tomaste frío?", algo así me dijo, me causó gracia, pero no podía explicarle a causa de mi malestar. "Llamá al médico, mejor". Eran las ocho y cuarto. Ocho y media entraría al quírofano. Por un segundo pensé: "Esto se suspende". "Yo así no entro". La que sí entró justo en ese momento fue mi madre, con cara forzada de "todo va a salir bien" pero sin decirlo supe que tenía más miedo que yo. Disimulé y le devolví una cara de "estoy perfecta". Allá vamos. El médico me explicó que había tenido una reacción alérgica a la medicación que me dieron. Nada que un decadrón no solucionara casi al instante. Se fue el ataque de tos y partí para el quirófano, dejando atrás a mi madre y sus lágrimas. Allí todo me era familiar, hasta el anestesista era el mismo que cuando nació mi primer bebé. Repasemos: anestesia, conversaciones banales entre las enfermeras (ésta vez hablaban de la farándula) Y mientras en la sala se debatía acerca de la infidelidad de la esposa de Tinelli (parece que la habrían pescado con Juan Darthés) a mi me embadurnaron, me pincharon y me acostaron en la camilla. Lo próximo por venir también lo conocía, lamentablemente. Sólo que está vez quería estar despierta para ver salir a mi hijito. Ver entrar al Dr. G. me ayudó a juntar coraje. Ésta vez el gordo no me había abandonado y me daba cierta tranquilidad que fuera él el encargado de hacer el corte de gracia. Porque digámoslo con todas las letras: te cortan almedio. Y es mentira que no lo sentís. Me exasperan las mujeres (y no fueron pocas) que me han dicho: "La césarea es una pavada, si no sentís nada" ¿Quéeee? No faltemos a la verdad, señoras, es un horror y a mí por lo menos me duele, les juro que me duele. Pero esta vez no me dormí. Y aguanté. Y tal vez fueron las ganas de parir o el sufrimento de parto que quedaría pendiente, pero cuando por fin me di cuenta que Joaquín salía me dolió el alma y sufrí y entonces me dije: será solo una sensación o será el cagazo que tengo pero siento que lo estoy pariendo. Y salió. Y me levanté. Y lo vi. Cabezón. Colorado. Inmenso. Gigante. Un extraterrestre que había llegado para quedarse. Mi hijo. Nuestro hijo. El hijo varón que siempre soñé. Y sanito. Lo mejor fue que parecía sanito. Enormemente raro. Un momento increíblemente raro. Escuché al médico decir que se parecía a Macalister. Alguien dijo que era un rubio hermoso. El papá no me acuerdo bien qué dijo, pero pude saber que lloraba. Su papel, está vez no fue tan prótagónico como en el parto anterior en el que lo dejé solito, pero tuvo una participación clave: en los peores momentos, cuando sentía que yo aflojaba o cuando sentía mucho miedo lo escuché decir: "Dale flaca, si no aflojás te prometo que cambiamos el auto y nos vamos de vacaciones los cuatro". Y me imaginé eso. Fue casi un chantaje pero vaya sirvió de incentivo. Tu papá Joaquín, es un genio.


Y a pesar de los dolores, y a pesar de los puntos, y a pesar de estar pensando en la adopción para mi próximo hijo, puedo decir que esta vez pasé la prueba con éxito. La tercera ¿será la vencida?

6.8.09

Esperando nacer


¿Y si todo comenzara como una canción?

Ésta, mi querido hijo, es la que te regalo hoy, esperándote.



Tengo el corazón abierto

todo el mundo puede ver

un camino para correr

tengo el alma en un desierto

todo el mundo puede ser un camino para crecer.

Todo el mundo dice que mi amor es en vano

y que llevo siglos esperando nacer esperando nacer.

Yo te he visto en el pasado

con tu cara de jarrón

y tu mundo hecho de clisés

que esperás ahí al costado del camino

no escuchaste esta canción todo el mundo te quiere ver.

Tengo la esperanza de encontrar un sonido

y un amor tan grande que te pueda envolver

por Dios escuchame.

Te imaginas el lamento

de la gente y su manual

de las cosas que nunca fueron

y el olor de los jazmines viejos

y la angustia sensación

de que el tiempo se echó a perder.

Soy un solitario transmitiendo un mensaje

escribiendo frases para poder creer

esperando nacer

esperando nacer

esperando nacer

esperando nacer.

23.7.09

El teletrabajo es salud







Y para cuando nuestro hijo Joaquín nos pregunte sobre los últimos días del embarazo y de cómo fue la espera, ahi va esta crónica que describe el mes de julio en la vida del Gordo y la Flaca.



"Hasta hace un mes atrás nuestras vidas, como la de la mayoría de los mortales, estaban guiadas por los típicos horarios laborales y las rutinas de todos los días: despertador, salir de casa con el tiempo justo para llevar a Victoria al jardín y manejar una hora al centro con la indignación o resignación correspondientes según el estado de ánimo matutino.

Si querés imaginar a tu mamá por aquella época, hijo, pensá en una mujer atolondradamente entretenida en tareas diversas como coordinar con el mécanico arreglos varios del auto que se empeñaba en romperse más de la cuenta, conseguir reemplazante para la niñera de tu hermana que se empeñaba en enfermarse más de la cuenta, dejar en orden sus asuntos laborales puntualmente a las seis de la tarde, para volar-manejar por la autopista y llegar a casa a tiempo para jugar un rato con Victoria, ensayar alguna preparación rápida en la cocina (cocinar hijito, cocinar es otra cosa) y dedicarse a hacer dormir a su hija por el lapso de tiempo que a la pequeña se le antojara (a veces media hora a veces casi dos)

A tu padre podés imaginarlo viajando en subte, a veces entrando al local de Musimundo de Florida a comprar alguna película nueva como para despuntar el vicio y a todas sus tareas diarias, agregale los llamados de tu madre rompiéndole las bolas por alguno de los asuntos antes mencionados (que se rompió el auto, que lo quiero cambiar, que la niñera no vino, que las compras, que no puedo más, que pin que pan)

Pero todo cambió a principios del mes de julio, cuando una licencia obligada por la epidemia de gripe A (ya te contaremos) nos obligó a instalarnos cómodamente a los tres en casa. De un día para el otro, mami dejó de correr, plantó a sus jefes y se quedó en casa para siempre. El jardín de Victoria cerró sus puertas y con ese portazo nos la dejó con todas sus energías para jugar con ella mañana, tarde y noche, realizando actividades caseras de lo más entretenidas como pintar con témperas, hornear pastafrolas o dedicarnos de vez en cuando a regar las plantitas.

Lo de papi fue la yapa: le dieron licencia para preservarlo del contagio porque vos estabas por nacer y consideraron que estaba dentro de los grupos de riesgo. Entonces sí cartón lleno.



El despertador ahora suena dos horas más tarde y a decir verdad ninguno le da mucha bola, el desayuno es más relajado, Victoria duerme a pierna suelta, papá trabaja en pijama y a tres escalones de la cama, ahora puede decirse que mamá realmente cocina, y nuestra salida más alejada es la vuelta en triciclo que damos por la plaza cuando el solcito nos invita a sacarnos las pantuflas y salir a caminar.


Así se dieron las cosas. Así estamos pasando este mes de julio: los tres más juntos que nunca, con muchísimo frio afuera, pero muchos momentos lindos: siestas, juegos, canciones, abrazos y amor acurrucaditos, en casa"

¿Adentro? Adentro nos contarás vos, cuando llegues. Te estamos esperando.





20.7.09

Lugares comunes


Para algunos tal vez el lugar más común sea la cocina de la propia casa. Se levantan, preparan café, revisan por si acaso quedan sobras en la heladera, pizza fría de la noche anterior o algo similar. El olor a tostadas, tal vez el diario y un desayuno está asegurado.
Para otros el lugar más común será una oficina, la parada del mismo bondi todos los santos días o la sala de espera del dentista, luego de un tratamiento prolongado.
Para los niñitos, la plaza de la esquina o algún rincón de la casa donde habitan sus juguetes generalmente todos tirados. Para los cibernéticos, un blog, el msn y sus páginas favoritas.

En cuanto al lenguaje se refiere el lugar común es "una palabra, frase o idea considerada como un vicio por ser demasiado sabido o por su uso excesivo o gastado".
Un lugar común entonces podría ser la idea de que un segundo hijo tendrá menos atenciones, menos fotografías y menos dedicación por parte de sus padres. Eso piensan todos. Eso dicen por ahí.
Si consideramos que estoy cursando las últimas semanas de mi segundo embarazo y esta es la primera entrada en el blogg luego de unos cuantos meses, y considerando que la primogénita Victoria tiene ya varias dedicadas a su concepción y nacimiento, podríamos darles la razón, pero el gordo y la flaca preferimos evitar los lugares comunes y enseñarle a nuestro hijito que no se fije en esas sutilezas y que sepa desde la panza que cada cosa tiene su tiempo, cada tiempo tiene sus cosas y que este tiempo en que no escribimos, estuvimos cuidándolo y esperándolo sin caer en lugares comunes: simplemente viviendo.

7.2.09

Apariencias

Las apariencias engañan.

5.1.09

Gauchos paracaidistas


¿Y esto? ¿La Primera División Aerotransportada de Güemes? En realidad, es parte de la ecléctica decoración de "Don Tato", restaurante ubicado en las afueras de Lima, provincia de Buenos Aires (camino a la central Atucha).


Más allá de la fauna exótica que habita el comedor, la comida es buena, la atención amable y los precios muy accesibles. Y tiene el visto bueno de Victoria.






1.1.09


-Personalmente -dijo- no me interesan las circunstancias folklóricas en que se movía el general González Cabezón: lo que me importa es la tragicomedia que se representó en él y con él. Su parte de "comedia" no me alarma: el país real, en razón de su increible salud, puede aguantar los carnavales romanos que le organizan desde adentro y desde afuera. Lo que me duele, señores, es la parte de "tragedia" que nos tocó y nos toca en esta función teatral, sobre todo cuando se derrama en el escenario la sangre de los compatriotas.
-¿Qué sangre? -se inquietó el general.
-Señor -le dijo el Oscuro de Flores-, ¿me negará la sangre que hay en sus manos?
-¿Una sangre directa o indirecta? -insistió el general en tono polémico.
-La sangre del hombre -repuso Megafón- es una y única.

Leopoldo Marechal, Megafón, o La Guerra



7.8.07

Raros peinados nuevos

Cuando el peluquero llamó a la habitación de la clínica, Marti estaba muy cansada por el parto y la gente que entraba y salía todo el tiempo, y le dijo que no precisábamos de sus servicios. Así que Victoria tiene un poco de pelo desde el principio, lacio y más bien rubiecito. Pero todavía no sabemos cómo será su pelo cuando le crezca más, así que por ahora nos lo imaginamos con la ayuda de la madre y las primas.