Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

30.4.07

El camino que da al mundo


¿El alma nace? ¿se hace?

¿crece? ¿se reproduce? ¿muere?

¿el alma se inventa? ¿se crea? ¿cree?

¿habla el alma de nosotros?

¿o nosotros hablamos del alma?


¿viste mi alma, hijita?

¿la oliste? ¿la tocaste?

¿robaste algún pedazo de dónde saliste?


el alma se presiente

y adentro mío sé que hay alguna respuesta.


el alma se escucha

y hace días, meses, que no deja de latir en mi interior.


un alma nueva, sencilla, chiquita

un alma sin más nombre que el de una caricia

un pedazo de nosotros,

(tierno, escondido, confuso)

guardado bien adentro

que pronto conoceremos

después de haber transitado

con energía y entusiasmo

el camino que da al mundo...

29.4.07

ENFOCARSE

Para saber de qué se trata. Para sentirse atrapado. Para perderse. Para no poder quitarlos de encima (de algo, de alguien). Para marearse. Para taparlos. Para no olvidar. Para dejarlos cerrados hasta descubrir la sorpresa. Para compartir. Para mirarse. Para irse lejos. Para entender. Para callarse. Para escuchar. Para sentir que las cosas pueden ser de otra manera. Para cerrarlos. Para ganarle al vértigo. Para no hablar. Para estar en otro lado mientras nos hablan. Para pensar. Para recordar. Para ver y para no ver. Para acercarse. Para escaparse.

¿Para qué sirven lo ojos?
Para verte mejor y para descansar un poco de todo lo que no nos hace falta mirar.

Abrilos, hija, va a estar bueno.

27.4.07

Antes de nacer


Yo ya no sé cómo es (no me acuerdo) pero tiene que ser muy interesante no haber nacido. Es decir, pienso en mis cosas hechas, en todo lo que alguna vez dije (y no dije) en lo que me salió mal pero muy mal, en momentos difíciles y en momentos felices que no vuelven y estaría bueno que todo estuviera por suceder. Lo bueno porque sabemos que será bueno y lo malo porque lo sabemos inevitable, pero como aún no nacimos, seguramente nos tiene sin cuidado. No saber, no esperar nada, estar sin tiempo, soñar.
¿Soñaremos?
¿Cómo es? ¿Cómo será? ¿Qué sucederá?

Sin duda que debe ser interesantísimo… ¿o no hija?
Algún día lo charlaremos, espero que recuerdes algo más que yo, o al menos puedas traerme alguna pista.

Nos vemos pronto


Tu mamá

5.2.07

Que morir también es ley de vida...


Para Tin, que sabemos era un interesado lector de nuestro Blog.

Las lágrimas van al cielo y vuelven a tus ojos desde el mar
El tiempo se va, se va y no vuelve
Y tu corazón va a sanar
Va a sanar
Va a sanar
La tierra parece estar quieta y el sol parece girar,
Y aunque parezca mentira tu corazón va a sanar
Va a sanar
Va a sanar
Y va a volver a quebrarse
Mientras le toque pulsar
Y nadie sabe por qué un día el amor nace
Ni sabe nadie por qué muere el amor un día
Es que nadie nace sabiendo,
nace sabiendo
Que morir, también es ley de vida.
Así como cuando enfríe van a volver a pasar
los pájaros, en bandadas,
Tu corazón va a sanar
Va a sanar
Va a sanar
Y volverás a esperanzarte
Y luego a desesperar
Y cuando menos lo esperes
Tu corazón va a sanar
Va a sanar
Va a sanar
Y va a volver a quebrarse
Mientras le toque pulsar...

Escrito por Marti a las 2:56 PM

16.10.06

Un relámpago triste

Esta tarde, ordenando papeles para la mudanza, encontré esta poesía del mexicano Juan de Dios Peza, que fuera magníficamente cantada por el Canario Luna, y que cuenta la historia de un actor inglés que realmente existió.


Reir Llorando

Viendo a Garrick —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...» Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.»

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

—Viajad y os distraeréis.
— ¡Tanto he viajado!
—Las lecturas buscad.
—¡Tanto he leído!

—Que os ame una mujer.
—¡Si soy amado!
—¡Un título adquirid!
—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?
—Tengo riquezas
—¿De lisonjas gustáis?
—¡Tantas escucho!

—¿Que tenéis de familia?
—Mis tristezas
—¿Vais a los cementerios?
—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.


—¿Y a mí, me hará reír?
—¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.