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15.6.12

Libros que funcionan

Mi hijo, a poco de cumplir tres años, disfruta mucho del arte de recortar, y hay revistas y sectores siempre habilitados a tal fin: la casa alfombrada de papelitos, ratos de entrega y concentración especial. Esta mañana le dije que íbamos a recortar siguiendo las ideas de un libro. Busco el libro (uno de esos especiales que no se guardan en el sector habilitado), se lo muestro y bajo a buscar los materiales (cartulinas, papeles de colores). Una vez abajo me toca servirle el desayuno a mi hija mayor que apareció de la nada recién levantada. Saco la leche de la heladera, pongo las tostadas... Joaquín pasa y me pide la tijera. Se la doy casi en un acto reflejo. Sigo con las tostadas. No más de un minuto y medio. Lo juro. Y el segundo clave llegó: "Uy, no le subí los papeles a Joa..." Silencio arriba. Silencio de concentración desmedida. Nunca subí los papeles. Nunca subí las escaleras tan rápido. El libro, el libro. El libro se llama Istvansch te enseña a dibujar con Tijeras y papeles y forma parte de una colección muy recomendable que presentó AZ hace poco. El creador y autor del libro, sabrán, es un mago de las tijeras. El resultado no tengo ni que contarlo. Yo llegué con la lengua afuera. Joaquín llegó con la tijera hasta la página 3. Hizo honor al título y recortó y recortó y recortó. Lo que tenía más a mano: el libro. Alguien que lo conoce me dijo que a Istvansch va a gustarle la anécdota. Háganselo saber: el libro funciona.





1.1.09


-Personalmente -dijo- no me interesan las circunstancias folklóricas en que se movía el general González Cabezón: lo que me importa es la tragicomedia que se representó en él y con él. Su parte de "comedia" no me alarma: el país real, en razón de su increible salud, puede aguantar los carnavales romanos que le organizan desde adentro y desde afuera. Lo que me duele, señores, es la parte de "tragedia" que nos tocó y nos toca en esta función teatral, sobre todo cuando se derrama en el escenario la sangre de los compatriotas.
-¿Qué sangre? -se inquietó el general.
-Señor -le dijo el Oscuro de Flores-, ¿me negará la sangre que hay en sus manos?
-¿Una sangre directa o indirecta? -insistió el general en tono polémico.
-La sangre del hombre -repuso Megafón- es una y única.

Leopoldo Marechal, Megafón, o La Guerra



2.10.06

De una entrevista a Dalmiro Sáenz:

¿Cómo fue trabajar con el doctor Alberto Cormillot en la investigación de los rollos del mar Muerto y la figura de Jesucristo para el libro que escribieron juntos llamado Cristo de pie? ¿Cuándo y en qué circunstancia lo conociste?

Dalmiro.- Yo era amigo de él, de cualquier lado, y un día me preguntó si no quería escribir un libro con él. Y yo le pregunté si sabía escribir y me dijo que no, pero que iba a aprender. Y le dije: -Bueno, escribí algo y mostrámelo. Y escribió una página que me la dio al otro día a la mañana, y lo leí y no sabés lo malo que era. Le dije, nunca he leído algo tan malo. Y me dijo, dámelo de vuelta, y a las seis de la tarde me lo dio de vuelta pero maravillosamente escrito.
Claro, un tipo inteligente que tiene ganas de decir algo lo dice, le busca la vuelta.

1.10.06

¿Estás enfermo?

El siguiente testimonio y algunas otras cosas se pueden encontrar en este libro del Doctor Cormillot, que se publicó ayer nomás en el 78 y que vaya uno a saber por qué razón está en mi casa. Ojalá pueda contar lo mismo dentro de unos meses.


"Cuando dejé de fumar no me preocupé demasiado por lo que comía. Estaba al tanto de que aumentaría de peso, pero no era ése el problema. Me interesaba mucho más consolidar lo que había obtenido, que era dejar el cigarrillo, y estaba dispuesto a sacrificar un poco mi aspecto. Cuando pasó el tiempo y estuve más firme, entonces recién pasé a ocuparme de mi sobrepeso, comencé a cumplir con un plan de actividades físicas regulares hasta que pasé a correr casi todos los días. Adelgacé bastante y me sentía ágil y saludable, además de orgulloso por mi condición de ex-fumador. Un día en la calle me topé con un amigo, al que no veía desde hacía meses. Y lo primero que me dijo, después de mirarme con gesto preocupado, fue: ¿Qué te pasa que estás tan delgado? ¿Estás enfermo? Y nunca me había sentido tan bien como en ese momento".


Como curiosidad adicional, hay en mi casa otro libro firmado por Alberto Cormillot, pero esta vez en colaboración con Dalmiro Sáenz (extraña pareja si las hay), y es éste cuya tapa se ve a la derecha.

7.9.06

¡Los dueños de este restaurante en Taxco sí que tienen sentido de la autocrítica!

Cuando uno viaja, las pequeñas diferencias culturales son motivos de asombro, de sonrisas y hasta de carcajadas.

Pero no es necesario ir muy lejos para pasar un momento agradable. Así lo entendieron los muchachos del Proyecto Cartele, cuyo último libro, "Liquidación total por saqueo", hizo mis delicias y las de los asistentes a mi último cumpleaños.

3.9.06

¿Y ahora qué pasa, eh?

En "La naranja mecánica", Alex y sus drugos hablan en la jerga nadsat, un lenguaje mezcla de inglés, ruso y palabras inventadas medio incomprensible para los vecos. Pero Anthony Burgess se quedó corto en ese aspecto. Basta con leer (o intentar leer) los "flogs" de algunos adolescentes.Por ejemplo:

"shoo, ii stefiiaaii, aacaáa ssta stefii ii yóo, ree lemdassaii nenaa pnn t amóo mushoo aunqee,habsss nm ló dsmstrée,nenáa ss lo .máss, ii xesóo, m sacó fotss cn vs;apart porqee ss unáa diosaa i lssfotoss n snn scrachee, sabss,?;"

¿Y ahora qué pasa, eh? ¿Cambiará el castellano escrito en 15 años más de lo que cambió en 400? ¿Nos será imposible descifrar lo que escriban nuestros hijos en sus cuadernos? ¿Me estaré poniendo viejo? ¿O es que la brecha generacional se agranda a pasos agigantados?