Las vacas (primera parte)
En Bariloche nos esperaba un tiempo estupendo, además de mis queridos viejos y mis hermanas Victoria y Agustina.
El menú: Todos los mediodías, algo hecho a la parrilla (el último día, cordero).
La flaca no se animó a meter las patas en el lago, pero yo me saqué las ganas de remar un rato con mi tía Lucy, que ocupaba otra cabaña en la misma chacra (con Agustina haciendo de pasajera o de lastre, según como se mire).

