22.2.11

Bendición del dragón


Cada vez que nace un bebé le regalo lo mismo: no una batita, no una toalla para el primer baño, ni siquiera un juguete (bueno a veces también se me escapa alguna de esas cosas mundanas) Pero mi mejor regalo es un deseo, y siempre se parece a estas palabras de Gustavo Roldán.

Hoy se las regalo a América y a Luca, dos seres reciénvenidos y enormemente bienamados.



Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas.

Que el viento llegue lleno del perfume de las flores.

Que los ríos te sean propicios y corran para el lado que quieras navegar.

Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto.

Que los desiertos se llenen de árboles cuando los quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta.

Que el Frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia.

Que nunca te falte el fuego.

Que nunca te falte el amor.

Tal vez el fuego se pueda prender.

Tal vez el agua pueda caer del cielo.

Pero si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.

19.2.11

19.1.11

Caminatas


Mi barrio es circular. Pero siempre llego.

Cuando camino con mi hija y el trayecto es demasiado largo para sus pequeñitas piernas, las dos armamos una estrategia: elegimos escalones. Descansos en el camino, para que no parezca tan lejos ni tan arduo el esfuerzo. Nos sentamos, miramos alrededor, a veces, hasta imaginamos historias... (¿Quién vivirá aquí? ¿Cómo será esta casa por dentro?) Y así nos distraemos y esperamos el impulso que nos lleva hasta el próximo escalón, y por fin avanzamos y hasta ahora resultó: siempre llegamos.

18.12.10

Coleccionista piadoso


Manuel tiene un armario con cinco estantes. Y en cada estante guarda algo único, algo que buscó especialmente.
En el primer estante hay un barrilete de plomo, un espejo mentiroso, una llave que solo cierra y una cartera diminuta. En el segundo estante, un gato que cae sentado, hielo derretido, una bicicleta sin ruedas y cuatro libros en blanco. En el tercer estante, caramelos con gusto a nada, bolsillos sin pantalones, monedas de lata y un paraguas de papel. En el último estante guarda una cortina transparente, relojes sin agujas, una trompeta muda y un casco de vidrio.
Manuel se preocupa por los objetos que nadie quiere. Les da un lugar, un compañero, un sentido. A veces le preguntan qué es lo que guarda en su armario.
-Guardo la esperanza -contesta con una sonrisa extraña.



Pablo Bernasconi, Excesos y exageraciones, Sudamericana, 2008.

8.12.10

Hermandad bruta


"Eso que hiciste está re mal Joaco...
pero igual te quiero".

3.12.10

"¡Es el explorador!"

"Hice valer mis méritos: coraje, tenacidad, lealtad ilimitada y, sobre todo, velocidad a caballo.
Aquella última virtud no pasó inadvertida.
Los generales debatieron largamente entre ellos.
Acabaron por convocarme. Me presenté temblando. Me anunciaron que, debido a mi pequeña talla y a mi velocidad, me nombraban explorador.
-Además, como eres una niña pequeña, el enemigo no sospechará.
La mezquindad de aquella alegación no consiguió empañar la felicidad que me produjo el nombramiento.
Explorador: no podía concebir nada más hermoso, más grandioso, más digno de mí.
Podía atrapar aquella palabra de un extremo al otro, en todos los sentidos, montarla a horcajadas como a un caballo salvaje, colgarme de ella como de un trapecio: seguía siendo igual de hermosa.
El explorador era de quien dependía la supervivencia del ejército. Jugándose la vida, avanzaba solo por un territorio desconocido con el objetivo de localizar los peligros".

Amélie Nothomb, El sabotaje amoroso




1.12.10

La flaca editora


"Ay mami, estaba tan emocionada cuando ayer te dieron tu idioma"
(lo que me dieron fue mi diploma)
Pero el premio fue subir con ellos a recibirlo.