7.2.09

Apariencias

Las apariencias engañan.

5.1.09

Gauchos paracaidistas


¿Y esto? ¿La Primera División Aerotransportada de Güemes? En realidad, es parte de la ecléctica decoración de "Don Tato", restaurante ubicado en las afueras de Lima, provincia de Buenos Aires (camino a la central Atucha).


Más allá de la fauna exótica que habita el comedor, la comida es buena, la atención amable y los precios muy accesibles. Y tiene el visto bueno de Victoria.






1.1.09


-Personalmente -dijo- no me interesan las circunstancias folklóricas en que se movía el general González Cabezón: lo que me importa es la tragicomedia que se representó en él y con él. Su parte de "comedia" no me alarma: el país real, en razón de su increible salud, puede aguantar los carnavales romanos que le organizan desde adentro y desde afuera. Lo que me duele, señores, es la parte de "tragedia" que nos tocó y nos toca en esta función teatral, sobre todo cuando se derrama en el escenario la sangre de los compatriotas.
-¿Qué sangre? -se inquietó el general.
-Señor -le dijo el Oscuro de Flores-, ¿me negará la sangre que hay en sus manos?
-¿Una sangre directa o indirecta? -insistió el general en tono polémico.
-La sangre del hombre -repuso Megafón- es una y única.

Leopoldo Marechal, Megafón, o La Guerra



7.8.07

Raros peinados nuevos

Cuando el peluquero llamó a la habitación de la clínica, Marti estaba muy cansada por el parto y la gente que entraba y salía todo el tiempo, y le dijo que no precisábamos de sus servicios. Así que Victoria tiene un poco de pelo desde el principio, lacio y más bien rubiecito. Pero todavía no sabemos cómo será su pelo cuando le crezca más, así que por ahora nos lo imaginamos con la ayuda de la madre y las primas.



11.7.07

Despedida

Otra vez había llovido y mis zapatos parecían hechos de tierra de tanto andar por el barro. Caminé cuesta abajo desde la estación hasta la casa donde vivía desde hacía unos días nomás. Vi luz en el taller, Vibrión salió a mi encuentro. Había alguien. Mi tío Rodolfo ya me había hablado de él, así que no me sorprendió. Esa noche conocí a Carlos, “El Grande” para todo el mundo, y me invitó a cenar con él.

Después vinieron muchas noches de comer juntos, de compartir cervezas y cigarrillos. El Grande me contaba historias de asaltos a trenes para robar azucar, de sus días como boxeador y sus noches como luchador de cachascán, de su trabajo en el circo alimentando a los leones y tantas, tantas otras cosas. Al Grande le gustaba conversar, y a propósito me ponía al revés los diarios que usábamos como mantel para que no pudiera leerlos en la mesa. Era una persona muy sensible, y daba ternura verlo arrullar desde sus dos metros un pajarito caido del nido, y enterrarlo a la mañana siguiente.

Por casualidad me enteré de su muerte. Es cierto que ya no voy mucho por San Isidro, y que los fines de semana se volvía a San Antonio de Padua, con su familia. La última vez que lo vi fue el día de mi casamiento. Miró a la cámara, y me dejó este saludo.

Chau, Grande.

26.6.07

Marx es Argentino

Leyendo sobre los nombres de las calles de mi barrio me encontré con esta curiosidad:

Tréveris. Ciudad alemana a orillas del río Mosela. El historiador argentino Rosenblatt afirma que de esa ciudad, llamada también Argentina, deriva el nombre de nuestro país. En Tréveris nació Santa Elena y Carlos Marx.

En alemán, Tréveris se llama Trier.

15.6.07

Cumplemés


11.6.07

Lecturas

Dicen por ahi que sus padres aprendieron a leer a edad temprana, depende a quien le preguntes entre los tres y cuatro años, (siempre hay en la familia una tía más fanática) lo cierto es que esta niña ya comenzó el proceso de estimulación y comparte con nosotros la lectura de revistas durante el desayuno. Pronto iremos por más... ¡Los grandes autores la esperan en su biblioteca!

28.5.07

(Vi)tácora del parto

Creo que llegó la hora de contar lo que el padre sutilmente escribe como "Victoria nació por cesárea" ¿parece sencillo, no? ¿pero qué significa eso? sin duda a todos nos importa finalmente ver al bebé sanito, a lo sumo preguntamos ¿cuánto pesó? como para tener un dato más para contarle a los amigos...

Pero ¿y el parto? ¿cómo fue en verdad ese momento?

Esta es la historia... contada por una de sus protagonistas (la madre)


Lunes 14 de mayo, 7:00 AM

Llegamos al Sanatorio de la Trinidad, puntuales, luego de una noche tranquila, con la ansiedad muy contenida para que no se note que hacía más de una semana que esperábamos ese momento, pero ¿qué esperábamos? ¿cómo iba a desarrollarse todo?

Nada de lo que había leído en los libros me sucedía: ni contracciones, ni rotura de bolsa, ni nada.

Me sentía mejor que nunca, sólo quería ver a mi bebé... ¿alguien podría ayudarme?

Alguien llegó, pero no la persona esperada. Mi partera faltó a la cita porque había atendido un parto a la noche y en su lugar mandó a una tal Liliana a quien veíamos por primera vez en la vida...

Y bué, será con ella nomás... otra vez los consejos de los libros fallaron: ¿para qué una elige nueve meses antes a su obstetra y su partera quienes se supone te contendrán durante el parto? si llegado el momento, uno (el Dr. G.) se encontraría de vacaciones en Disney y otra (la comadrona) durmiendo en su casa...

En fin, me saqué esos pensamientos de la cabeza y me interné para darle vida a Victoria.

Bata, camilla, goteo, tacto (nada me dolió más en la vida)... ¿contracciones? nada. ¿dilatación? nada. ¿y? ¿cuándo nace?
Luego de tres horas de espera... nada. La única novedad no fue buena: una inesperda pérdida que no estaba en los planes, por lo que decidieron suspender el goteo y realizar la famosa césarea.

Una cesárea.. ¿y eso?. En menos de quince minutos por fin descubrí lo que "eso" significaba: quirófano, luces blancas, médicos con la boca tapada, anestesista (en este caso gay como para darle color a la historia), pinches de anestesia grossa, preguntas tontas para distraerte, charlas tontas entre enfermeras y no séquienmás porque meestoyquedandodormida... ¿y el padre?

"¿Y mi marido, no viene?" - recuerdo que pregunté.

Nunca ví su cara (estaba detrás mio), pero sentí su voz y su mano que apretaba como una esponja.

Me habían hablado de una tela que te ponen para no ver la operación, pero nadie me había aclarado que la sentiría tan cerca de mi cara... "me ahogo" - pensé. Todo se puso azul.

"AY A" "AY A" - fue lo último que dije antes de que el anestesista me diera un refuerzo para que me duerma del todo.
"Esta muy tensa, dale algo" - dijo Valeria, la doctora, después de mi famoso "AY A"

Y bueno, lo cierto es que me dolió (o sentí que me dolió) y elegí retirarme de la escena para entrar en un sueño profundo de nubes y cosas lindas...

Lo próximo que ví cuando desperté fue al hombre que amo, vestido de bombero amarillo, con un ratoncito en brazos. Inmediatamente entendí que esa era mi hija.

No sabía cómo ni cuando pero había llegado, y nada menos que en brazos de su papá (al menos para mí el parto fue en ese instante: Hernán me la presentó bañadita y con gorrito ad hoc)

Lloré, (lloramos) la abracé, la amé, lloré más, la sentí en mi pecho. Había nacido. Le habíamos dado luz... ¿cómo? ya no importaba...
Para mí que no fue un parto, para mí fue un pase de magia.
(La doctora Valeria y papá ya me contarán el resto...)

Más que 2

Desde hace ya dos semanas, el gordo y la flaca son... El gordo, la flaca y la gordita.


Victoria nació por cesárea la mañana del 14 de mayo, en perfecto estado de salud y más hermosa que nunca.


El jueves de esa misma semana nos fuimos a casa, donde estamos aprendiendo a vivir de a tres.


(Hacer click en las fotos para ver más)